Una cumbre europea de la industria a la que asistieron 600 directores generales, una cumbre informal de jefes de Estado dedicada a la "competitividad", una declaración de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Davos, y repetidas salidas de tono del Primer Ministro Bart De Wever... Los líderes europeos y los capitanes de la industria están utilizando la crisis industrial para imponer su agenda sin ni siquiera un debate democrático.