Huelga general: Bélgica paralizada, anunciando una primavera agitada
Este lunes 31 de marzo, en toda Bélgica, trabajadores y trabajadoras dejaron sus labores para recordar quiénes hacen girar realmente la sociedad. Las 100.000 personas que se manifestaron el pasado 13 de febrero ya habían lanzado una primera advertencia clara al recién formado gobierno ‘Arizona’, integrado por el partido nacionalista flamenco de derechas (N-VA), los liberales de derecha (MR), los democristianos (Les Engagés y CD&V) y los socialdemócratas (Vooruit). Al no recibir respuesta de la Rue de la Loi (la ‘Calle de la Ley’, donde reside el Primer Ministro), esta advertencia se transformó en una movilización masiva de la Bélgica de abajo, imponiendo la ley de la calle. Es la huelga más grande en 10 años.

Todos los sectores del país se vieron afectados, con más de 700 piquetes y acciones, cada uno visitado en solidaridad por militantes del PVDA-PTB. La diversidad refleja la magnitud del movimiento: metalurgia, química, petroquímica y farmacéutica; logística, agroalimentación, comercio y transporte; hospitales, educación, cuidados y el sector social; otros servicios públicos; el ámbito cultural y asociativo, con una gran concentración en la Place de la Monnaie de Bruselas. También participó la juventud, no solo jóvenes trabajadores en los piquetes, sino también estudiantes de secundaria y universitarios movilizados.
"Quieren robarnos nuestros mejores años imponiéndonos una penalización a las pensiones", declaró Ahmed en su piquete de la industria química. Su compañera Sophie añadió: "Dicen que no hay dinero para nuestras pensiones, pero encuentran miles de millones para la guerra mientras las empresas obtienen enormes beneficios. No es que no haya dinero, es que no quieren sacarlo de donde está". Ahmed y Sophie representan a esa Bélgica humilde que se alza contra un gobierno de recortes sociales, sálvese quien pueda, y guerra.
La eliminación de la penalización a las pensiones (Con esta penalización, la pensión podría reducirse un 5 % por cada año que se anticipe antes de los 67 años. ¿Se jubila a los 62? Entonces, arriesga a perder un 25 % de su pensión.), el mantenimiento de las primas nocturnas y de fin de semana, y la hipocresía de un gobierno que alega falta de fondos pero destina miles de millones a armamento y guerra, fueron temas centrales en casi todos los piquetes.
Para Paco, obrero metalúrgico, esta es una lucha por los trabajadores de hoy, pero también por los de mañana: "Si nos movilizamos hoy, es también por el futuro de los jóvenes. Para que tengan pensiones dignas y salarios que les permitan vivir decentemente. Yo estoy al final de mi carrera, pero pienso en quienes empiezan".
Este 31 de marzo fue mucho más que un día de huelga: fue un manifiesto vivo de una Bélgica que se niega a resignarse.
Y esto es solo el principio. El 29 de abril, los sindicatos convocan una nueva jornada de acción nacional. Por su parte, la Marcha del PTB contra los recortes sociales y por la paz, a finales de abril, está recibiendo un gran apoyo, y el 1 de mayo se perfila ya como un momento clave de la resistencia social. Las protestas continuarán en mayo, junio y hasta el regreso de septiembre. "Podemos decir que, si hoy el país está paralizado, ¡la primavera será turbulenta!", explica Benjamin Pestieau, secretario general adjunto del PVDA-PTB.
Frente a Bart De Wever (Primer Ministro, N-VA), Georges-Louis Bouchez (Viceprimer Ministro, MR) y su sociedad del sálvese quien pueda, la resistencia social opone una solidaridad portadora de esperanza y futuro: una sociedad unida, a escala humana, que invierte en la economía del futuro, la seguridad social y la paz.
¡El futuro es nuestro!


