Las fuertes lluvias e inundaciones afectaron a varios países europeos el miércoles y el jueves, 14 y 15 de julio. En Bélgica, la catástrofe causó 41 muertos. Decenas de miles de personas perdieron sus pertenencias y se quedaron temporalmente sin hogar. Desde el primer día, el PTB lanzó un llamamiento a la solidaridad: "Queremos ayudar ahora. La solidaridad es un verbo". Un reportaje fotográfico.
Cientos de voluntarios se unieron a los SolidariTeams, una iniciativa del PTB.
En tres semanas y en plenas vacaciones, más de 1.500 personas respondieron a la llamada para ir a ayudar a las zonas afectadas en Lieja, Namur y Luxemburgo.
Los bruselenses, los flamencos y los valones, que juntos desbrozan un sótano o limpian una escuela: la lengua es la de la solidaridad, y todos la hablamos.
Cada ayuda significa un rayo de esperanza. La gente corriente ayuda a la gente corriente. Un plato de sopa. Un oído atento. Una dosis de calor, de humanidad.El presidente del PTB, Peter Mertens, también se arremangó.La catástrofe sacó a la luz muchas deficiencias de las autoridades belgas. Los recortes en los servicios públicos, como la protección civil, se hacen sentir ahora de forma dolorosa.15.000 familias buscan un refugio nuevo o temporal. El PTB exige que el gobierno requise las casas vacías de los grandes propietarios.Los SolidariTeams van a seguir trabajando. Esto es necesario, porque para decenas de miles de personas este calvario está lejos de terminar.